Bad Bunny ha sido el primero en alzar la voz públicamente y hacer autocrítica sobre el estado actual del movimiento | Fotografía vía Billboard

La “originalidad” en el mundo musical es uno de los temas más interesantes y polémicos. Tanto eruditos como aficionados de todo tipo de expresiones musicales han debatido por mucho tiempo sobre las capacidades y motivaciones que un artista tiene a la hora de crear nuevo material. Esto nos ha llevado al punto de que llamar a un músico, cantante, escritor o productor “genérico” es una de las ofensas más hirientes del medio. Sin embargo el ser “genérico” o “poco inspirado” desemboca en una conversación mucho más profunda que se relaciona con el concepto del status quo y la existencia de la maquinaria económica detrás de toda la música que consumimos.


En este caso Bad Bunny planteó una premisa en los últimos Grammy Latinos: el género está perdiendo originalidad, por lo que los artistas deben dar ese paso extra necesario para evitar llevarlo a un anclaje repetitivo. Este argumento creemos que no puede ser fácilmente contrariado, especialmente porque el reggaetón es el género más popular que tenemos en el universo cinemático de la música latinoamericana. Todos los géneros populares terminan en argumentos sobre la repetición y poca inspiración debido a un sentido de seguridad aunado en la naturaleza humana: si esto funciona bien, cambiarlo puede causarte problemas.

Ozuna lidera la nueva generación de artistas urbanos | Fotografía cortesía Sony Music Latin

Como diría un mánager de béisbol, “equipo que gana no se cambia”, y ciertamente todos los estudios tanto financieros, sociológicos e incluso algunos psicológicos indican de que la música popular lo es porque sigue una fórmula específica diseñada para funcionar. Y si no que le pregunten a las canciones escritas por John Lennon y Paul McCartney o por Taylor Swift. Las producidas por Max Martin, Diplo o Louis Bell. El Pop funciona, y por eso la mayoría de los artistas prefieren mantenerse en la línea de lo que es exitoso porque la alternativa, crear música que introduce nuevos elementos a la mezcla, conlleva una evaluación de riesgo/beneficio que no todos están dispuestos a afrontar.


El mismo reggaetón ha sufrido de esto en el pasado. La misma saturación del género a mediados de esta década fue lo que le abrió paso al fenómeno que es la música Trap e inclusive a otros géneros que se encontraban de capa caída como la fusión tropical. El género se pudo recuperar gracias a una serie de visionarios y creativos liderados por la ya no tan joven generación de los J Balvin, Nicky Jam, Ozuna, Tainy, Sky Rompiendo, entre otros. La música urbana salió del bache y alcanzó velocidades nunca antes vistas, llegando a romper barreras que siempre se habían mostrado infranqueables como la del idioma. Hay chicos en Estados Unidos que se saben el coro de “Te Boté” (ha superado los 2 billones de views en YouTUbe) y jóvenes en Reino Unido coreando a la Rosalía y su “Con Altura”.

El colombiano Sky Rompiendo y el puertorriqueño Tainy siempre intentan traer ideas nuevas a la mesa como productores | Fotografía by Crispi

Pero las carreras son cortas. Bueno, si te fijas en gente como Daddy Yankee que ya tienen más de 20 años de reggaetón a sus espaldas, no parece que es así, pero si vemos sucesos como el de Nicky Jam, que tocó fondo después de conseguir el éxito y tuvo que sufrir un arduo proceso para reformarse y volver a la carrera, sabemos que la música puede ser pan para hoy y hambre para mañana. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste una canción de Baby Ranks o Guelo Star? Exactamente. La mayoría de los artistas quieren hacer todo el dinero y conseguir todo el éxito posible con el más mínimo esfuerzo mientras tienen la oportunidad de surfear la ola de un género que está en alza. ¿Es esto criticable? Eso ya es decisión de cada uno.


Obviamente basado en los eventos del pasado es fácil decir que las conductas poco inspiradas de estos artistas podrían encauzar el género en un abismo sin fondo de repetitivas letras, canciones y ritmos. Y aunque tenemos algunos líderes y estrellas que intentan contrarrestar esto con sus ritmos industriales y de fusión inesperada como Rosalía, su implementación de synthwave, dembow y pop rock de los 2000 como Bad Bunny y colaboraciones fuera de la zona de confort y desapego con las normas tradicionales como J Balvin, quizás no sea suficiente para evitar el deslave. El cambio debe iniciar desde abajo, desde las (hipotéticas) granjas donde nuevos artistas están creciendo y poniendo su firma en lanzamientos comerciales, artísticos. Tiene que pasar por los medianos, que ya empiezan a llenar clubes y arenas en sus países natales. Tiene que hacerse presente en todos los estratos, porque sin él, el género urbano repetirá la historia y el discurso de Bad Bunny se convertirá en presagio de la (posible) muerte de esta música que tanto nos gusta.

Daddy Yankee sigue siendo uno de los pilares del reggaetón | Fotografía by Nevarez PR