Allen Iverson (1975, Hampton, Virginia) es considerado uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos, sin haber ganado un campeonato durante su carrera en la NBA (1996-2010). También fue un icono de moda y de la cultura afroamericana joven: la demanda por las “trenzas Iverson” aumentó hasta el cielo en las barberías y puso de moda que los baloncestistas llegarán a los estadios vistiendo jerseys, joyas y ropa extra ancha en general (hasta que la directiva de la NBA impuso un código de vestimenta). Una noche, el staff médico de los 76ers determinó que Iverson había desarrollado una bursitis en su brazo de tiro. El entrenador decidió ponerle una manga compresiva, “momificando” el brazo. El jugador franquicia de los Philadelphia anotó 51 puntos y no volvió a jugar sin la manga, marcando otra tendencia de vestimenta en la NBA. Este pequeño resumen de su carrera deja una conclusión: Allen Iverson es una leyenda. Por eso, cuando un chico blanco, nacido en Nueva York y criado en Texas explotó en SoundCloud con un tema en el que se autoproclamó el “Iverson Blanco”, la gente le prestó atención.

Post Malone y Allen Iverson el día que se conocieron en persona | Fotografía vía redes sociales

Austin Richard Post, mejor conocido por el alias de Post Malone, nació en el 95, un año antes de que “AI” fuera seleccionado en el Draft de la NBA. Creció apegado a los deportes porque su padre era director auxiliar de comida del equipo de fútbol americano Dallas Cowboys. Se enamoró de la música a través del videojuego ‘Guitar Hero’, así que aprendió a tocar la guitarra. De hecho, flotando en la Internet hay algunos temas de su época “Pre Malone”: producciones de rock indie y country como “Silent Night”. Post transformó su approach musical y llevó su vibrato al RnB sombrío popularizado por Drake y The Weeknd, mezclado con el trap herido de Future. Una combinación que, por ejemplo, le había dado resultados maravillosos a Bryson Tiller y su hit de SoundCloud, “Don’t”.


“White Iverson” entró al top 20 de los charts de Billboard y Posty prometía. En el 2016 grabó con Justin Bieber (“Deja Vu”), pero sorpresivamente no fue un hit masivo. El verdadero banger lo grabó con Quavo, “Congratulations”, otra señal de que el trap y los traperos eran sus mejores aliados. Ese año estrenó su álbum debut, Stoney (Republic Records), que principalmente es un proyecto de Pop alternativo, con algunos temas de rap y RnB. Su carrera se elevó al superestrellato con “Rockstar” en el 2017, acompañado del entonces infame y violento 21 Savage, en el que Malone usaba términos en patois (“shottas”) y cantaba sobre armas. El tema fue el sencillo principal de su segundo álbum, Beerbongs & Bentleys (2017, Republic Records), con el que estuvo de número uno en decenas de países y rompió récords establecidos previamente por J. Cole, Drake y un “pequeño” grupo llamado The Beatles. Todo esto con la colaboración de 21, Nicki Minaj, Ty Dolla $ign, YG, DJ Mustard, PARTYNEXTDOOR, entre otros artistas y productores, además de sonidos y jerga de hip-hop, y de la cultura afro en general. Hacemos tanto hincapié porque desde que ganó prominencia su carrera ha sido acechada por acusaciones de apropiación cultural, o como dirían en inglés, un “buitre cultural”.

Post Malone (2016) | Fotografía by Republic Records

A medida que “White Iverson” ganaba millones de reproducciones en el 2015, se difundió un video de Vine (¿recuerdas eso?) en el que aparecía Post con un amigo diciendo “nigga”. Explicó en una entrevista que para el momento del video, “tenía 16 años, fue un accidente… todos cometemos errores”. En el 2016, asistió a un entrevista en el programa radial ‘The Breakfast Club’, donde uno de los presentadores lo retó e instigó sobre las diferencias raciales y lo acusó de ser un “culture vulture” (apropiación cultural). Por último, a finales del 2017 (año en el que fue uno de nuestros artistas de portada), le dijo a un medio polaco que “si estás buscando contenido, si estás buscando pensar sobre la vida, no escuches hip-hop”.


Aclaró que “hay canciones grandiosas de hip-hop donde hablan sobre la vida y rapean mierda real, pero ahora mismo, no hay mucha gente hablando sobre mierda real”. El daño de la primera parte de su declaración fue suficiente para endurecer las críticas de sus detractores, lo que no significó mucho. Para la furia de sus haters, Malone ha sido imparable. Tiene el toque de Midas, por eso lo buscan para bandas sonoras de películas (‘The Fate of the Furious’, ‘xXx: The Return of Xander Cage’, ‘Spider-Man: Into the Spider Verse’) y es la figura dorada de la cerveza americana Bud Light y la marca Crocs, para quienes ha diseñado dos pares de zuecos que se agotaron en menos de 20 minutos.

Post Malone (2018) | Fotografía by Timothy Saccenti

Pese a las críticas mencionadas dentro, su carrera para el público general ha sido intachable. A cada entrevista que asiste, deja la impresión de ser un chico cariñoso, ameno, humilde y menos amenazante que una mosca con las patas atadas (podemos dar fe de ello). No ha protagonizado escándalos ni dramas, aparte de los constantes accidentes que sufrió en el 2018 cuando parecía que el universo quería matarlo.


Su más reciente álbum, Hollywood’s Bleeding (Republic Records) tiene la mayor fusión de rock de su carrera hasta ahora con la aparición del legendario Ozzy Osbourne en uno de los temas (“Take What You Want”). Musicalmente sigue sonando al mismo Posty que, siguiendo el patrón de Future, esparció arrogancia y melancolía en el mundo a través de temas estilo “White Iverson” y “I Fall Apart”, usando su inconfundible voz para transmitir el efecto de sustancias psicotrópicas o el dolor de un corazón roto. La diferencia es que se cortó las “trenzas Iverson” y casi divorciado del sentido de moda afroamericano.

Post Malone (2019) | Fotografía by Steve Rowen

Quizás estamos presenciando su lenta transición del Hip-hop al rock, su eterno amor. Sin importar lo que pase de ahora en adelante, siempre será el chico que se hizo famoso rapeando sobre Allen Iverson, y que llegó a grabar con Ozzy Osbourne. Austin Richard Post, un puente entre mundos opuestos.