El frío invade Madrid la mañana de diciembre que nos encontramos con el icónico bailaor andaluz Joaquín Cortés (1969, Córdoba) en ‘Amor de Dios’, uno de los centros de danza más emblemáticos y longevos de la capital -en activo desde 1953- situado en el mercado de Antón Martín. Le acompañan su representante, Karla Rodas, y su tío, Cristóbal Reyes, otro grande. El lugar huele a historia del flamenco. Por las paredes de sus pasillos cuelgan cuadros con fotografías en blanco y negro de maestros como los desaparecidos Paco de Lucía o Enrique Morente. El taconeo y el sonido de las castañuelas se escuchan de fondo mientras charlamos con Cortés. Son las semanas previas al estreno de su nuevo espectáculo ‘Vuelta a la esencia’, que contará con invitados especiales (aún por desvelar). Será el próximo 23 de diciembre, cuando la compañía del bailaor gitano más internacional suba el telón del WiZink Center de Madrid, con un aforo reducido y todas las garantías sanitarias para los asistentes.

“Cuando hablamos de un espectáculo como este, es el alma del artista, es como tu perfume, tus vivencias, todo lo que has hecho y, obviamente, todas tus obras anteriores. Evidentemente, tiene el sello propio y personal de Joaquín Cortés, donde se fusionan diferentes estilos de danza y de música. La fusión siempre está ahí, como mensaje claro y conciso”, explica Cortés. Un gitano de corazón que empezó a dar sus primeros zapateos cuando tenías 12 años y que a los 21 años montó su primera obra, ‘Cibayí’ (1992). En su larga trayectoria, Joaquín Cortés ha pasado por el flamenco, ballet clásico, la danza contemporánea y moderna hasta los bailes regionales de nuestro país. Siempre creyó en un mundo sin fronteras, y tiene claro el objetivo de este nuevo espectáculo. “Lo más importante del mensaje de esta representación es reivindicar la cultura. Viendo el momento en el que estamos, sabiendo que hay más de 700 mil familias que viven de esta profesión y que están abandonadas de la mano de dios, porque no se está ayudando al sector, me siento una persona responsable y por eso quiero apoyar y reivindicar la cultura, el flamenco, la danza y la música”, afirma.

JOAQUIN CORTES | Fotografía by Alberto Rodríguez (@alberto_rawdriguez)

No está siendo nada fácil para Cortés y su compañía montar un espectáculo del calibre de ‘Vuelta a la esencia’ en tiempos de pandemia. Se están encontrando muchos impedimentos, pero aún con todo se va a llevar a cabo. “Muy complicado la verdad. Nos están poniendo muchas trabas con todo el protocolo de la COVID-19. Buscamos salas de ensayo, y no hay. Buscamos ayuda de los conversatorios, y nos dicen que no puede entrar nadie que no sea personal de allí. Hablas con los políticos y nadie se implica…”. Cortés es uno de esos “locos” (como bien dice él) que, dadas las circunstancias actuales, se atrevería a montar este tipo de eventos culturales. “Me estoy tirando a una piscina sin agua, pero por el bien cultural y un bien general. Siempre he defendido que la base de un país es la educación y la cultura. Si nos cargamos eso vamos muy mal. Que en estos tiempos notes la ausencia de las instituciones, del ayuntamiento, las comunidades, de todo, es un muy triste”, reflexiona.


Este 2020 se han cumplido 25 años del estreno de su gran obra ‘Pasión Gitana’ (1995), con un Cortés -con 25 años de edad- en su máximo esplendor artístico. A día de hoy, sigue siendo la obra española más vista del mundo, algo que le sigue impresionando. “Recuerdo esa época como una etapa dorada de mi vida, y sobre todo que no me lo esperaba. Cuando monté ‘Cibayí’ fue un éxito. Fuimos a diferentes países, a Latinoamérica, Asia, Europa… Y yo decía, ‘ahora qué me voy a inventar para superar esto, va a ser imposible’. Y de pronto monto ‘Pasión Gitana’ y se convierte en la obra española más vista del mundo. Ha ido a más de 80 países en el mundo, la han visto más de 2 millones de personas en vivo. Fue una gira mundial de cuatro años. Lo de ‘Pasión Gitana’ es algo que ha quedado ahí en la historia. Para mí imagínate, cuando miro atrás y digo ‘¿eso lo hice yo? Qué fuerte’. Era muy joven para tener ya esa mentalidad. Mucha gente me dice, ‘eres un visionario, te has adelantado al tiempo’. Por eso hoy en día, después de casi 30 años que llevo en este mundo, ahora la gente está empezando a hacer la fusión cultural. Y eso lo hacía yo hace 30 años cuando me criticaban los medios de comunicación, los puristas del flamenco y ahora es lo que todo el mundo está haciendo”, cuenta.

JOAQUIN CORTES | Fotografía by Alberto Rodríguez (@alberto_rawdriguez)

Por esa fusión cultural, mezclando flamenco con otros tipos de arte a la que hace referencia Joaquín Cortés, también ha sido duramente criticada Rosalía pero esta vez en el ámbito musical. Cortés solo tiene buenas palabras para la artista catalana. “Ella lo dijo cuando estuvo en los Grammy. ‘Hace 18 años vino un tal Joaquín Cortés aquí. Han tenido que pasar 18 años para que venga yo, y esperemos que no tengan que pasar otros 18 años para que venga otro’. Con esto te digo cosas que ha dicho ella que son verdad. Hace 30 años yo hacía los Grammy, los MTV, los Brit Awards con Michael Jackson, Jennifer Lopez… Estamos hablando de que yo cambié un poco la película de decir, ‘oye, porqué un bailarín no puede hacer este tipo de cosas’. Y ahora tenemos a Rosalía, que además me alegro. Todo artista, compañero, que pueda llevar nuestra marca por el mundo, yo encantado. Yo ya lo hice, lo sigo haciendo, pero ahora tienen que venir otros porque a mí me queda ya poco tiempo”. Y es que quién no recuerda su memorable baile con Alicia Keys en la gala de los Grammy Awards 2002 al son de “A Woman’s Worth”.

A los 23 años, Joaquín Cortés ya era mega famoso fuera y dentro de nuestras fronteras. “Cuando eres joven puedes llegar a perder la cabeza si de pronto te rodeas de gente que tú admirabas. Por ejemplo, un tal Robert de Niro, que de repente lo veáis en una película como ‘El Padrino’ y luego estaba en el salón de tu casa, en Nueva York, tomándose un café. Hablo de él como podría hablar de otros muchos personajes del mundo de la moda, de la publicidad, productores… Entonces muchas veces dices, ‘ostras’. Eso con 23 años te puede afectar muchísimo, se te puede ir la cabeza. Ese momento de entrar en el star system, en el mundo del celuloide, de estar ahí como un personaje público reconocido en todo el mundo… Pero si en esa época no se me fue, ahora con 51 años ya es difícil”. En los 90, rompió las reglas de la danza y la moda asociándose con modistos de la talla de Giorgio Armani, Jean-Paul Gaultier, Paul Smith o John Galliano para el diseño de vestuario de obras como ‘Pasión Gitana’ o ‘Mi Soledad’ (2005). “Cuando yo empecé con la moda me criticaban, tanto los periodistas como los puristas. Y decías, ‘¿qué pasa, que el flamenco, la danza española, no puede ir bien vestida?’. Y hoy en día todo el mundo se quiere vestir con moda”.

JOAQUIN CORTES | Fotografía by Alberto Rodríguez (@alberto_rawdriguez)

A las puertas de subirse de nuevo a los escenarios, Cortés recuerda algunos de los más impresionantes que ha pisado con su arte en estos más de 30 años de carrera. “Me han impresionado muchos porque soy un hombre afortunado. He estado sitios increíbles. Te puedo decir la playa de Copacabana en Río de Janeiro (Brasil), con casi un millón de personas que me vieron en un mismo concierto que hice yo como los Rolling Stone, pero ellos metieron cuatro millones. Casi uno, no está mal para ser un bailarín (risas). Y luego sitios como el Royal Albert Hall de Londres, el Radio City Music Hall de Nueva York, el Arena de Verona, el Coliseo de Roma… Son sitios emblemáticos, que te marcan. Son lugares en los que mucha gente no ha tenido la suerte de actuar, como el Vatican que por primera vez un bailarín bailaba dentro del Vaticano. En los Premios Nobel de la Paz, que fui invitado por el ex presidente de los EE.UU., Jimmy Carter…”. Confiesa que se podría tirar horas contándonos muchas más anécdotas, y es que son muchas vivencias en una carrera tan larga y exitosa como la del cordobés.


Amante de la música en general (le gusta todo menos el techno), Cortés se considera un músico frustrado, aunque su representante apunta que “toca muy bien el cajón”. “Me encanta la música, y además he tenido la suerte de conocer a personajes como Stevie Wonder, que actuamos juntos, Miles Davis, Sting, Eric Clapton, Madonna, Michael Jackson, Bono de U2 que es medio gitano… No soy de los que escucha nada más que flamenco y ya está, al contrario, me encanta abrirme y escuchar porque se aprende de todo”. Todos sus espectáculos llevan música original. ‘Vuelta a la esencia’ no será una excepción. Le acompañarán 18 músicos y un elenco de bailarinas. “Arrancamos el 23 aquí por la cultura, pero luego vamos a cerrar compromisos internacionales, que ahora debido al COVID está todo muy parado, pero ya el año que viene esperemos que nos podamos quitar estas mascarillas y hacer un poco de vida ‘normal’”, afirma. Toda una vida dedicada a la danza la de un Joaquín Cortés que vive esto con auténtico amor y pasión. No lo entiende de otra forma. “Creo que el artista de vocación, el animal de escena, quiere morir en un escenario con las botas puestas”.

‘Vuelta a la Esencia’ se estrena el 23 de diciembre en el Wizink Center de Madrid