PRINCE ROYCE

10 Años Coronado

Cover Story, AGOSTO 2020
Texto por JOSE MANUEL GUZMAN (@josemadieci8)
Foto portada por NATALIA AGUILERA (@natalyaphoto)
Fotos EMILIO SÁNCHEZ (@emiliosanchez)
Diseño por RONNY XAVIER (@ironnyxavier)

 

Cuando hablamos con Prince Royce (1989, Bronx, NYC) por teléfono, tenía cuatro días de haber llegado a Los Ángeles (California), a donde se trasladó para “cambiar el ambiente un poco” tras un lapso complicado. Los cuatro meses anteriores los pasó en Miami, y en su tiempo allí contrajo COVID-19 (él mismo lo anunció a través de sus redes). Recuerda que pasó tres días con dolor de cabeza, luego vino la fiebre, y más dolores de cabeza por una semana. Después de 12 días, desaparecieron los síntomas. El neoyorquino de 31 años reflexiona sobre el fatídico año que nos ha cambiado la vida a todos. “Es increíble como ha pasado todo, man. Estoy en shock. No me creo que estamos viviendo estos momentos. Creo que, en mis 31 años de vida, hemos vivido tantas cosas. Desde el atentado del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York; hasta guerras, y cosas de política en los Estados Unidos… He visto tantas cosas, y no me lo creo todavía”. De esas tres décadas de vida, la última ha sido dedicada en cuerpo y alma a su carrera musical. A partir del 2010, Geoffrey Royce Rojas de León (es su nombre real) se convirtió en el mayor referente de la bachata contemporánea en el pop latino, a espacio compartido con Romeo Santos.

Su último álbum, Alter Ego (2020, Sony Music Latin) salió el 7 de febrero, poco antes de que el Coronavirus fuera declarado como una pandemia. El proyecto es un disco doble, mitad bachata, mitad fusiones de género, que significó su primer álbum desde el 2017. Para celebrarlo, había arrancado una gran gira, pero al poco tiempo de iniciarse, todo se cayó. “Fue algo muy inesperado y muy triste. No pude hacer ni la mitad de la gira, tenía 42 fechas y solo pude hacer como cinco o seis. ¡Si pudiera haber hecho solo la mitad!”, lamenta a modo jocoso. “Pero bueno, así es la vida. La vida te pone obstáculos. Al principio fue muy triste, pero hay que seguir adelante. Hay mucha gente que está sufriendo lo mismo, no solo con conciertos, sino con sus negocios, restaurantes, barberías… Es algo que está afectando al mundo entero, no es algo que solo me pasó a mí. Cuando pienso en eso, me siento muy preocupado por las familias que han sido afectadas. Deberíamos tomar esta oportunidad para prepararnos para lo que viene. Tengo el presentimiento de que vienen cosas buenas”, vaticina.

Nacido y criado en el barrio neoyorquino del Bronx, como hijo de inmigrantes dominicanos: su padre era taxista y su madre diseñadora. Proviene de una gran familia, tiene tres hermanos y “muchos” tíos. “Siempre hemos sido muy familiares, de hacer barbacoas… Siempre tenemos un group chat de como 40 familiares. Creo que la familia siempre fue importante para mí, desde mis inicios”. Sus padres fueron los principales motores del arranque de su camino musical, y destaca que el respaldo de la familia es vital en cualquier carrera profesional. “Mi papá era taxista y mi mamá era peluquera, y creo que siempre trataron de criarnos bien, y educarnos en cuestión de morales”, agrega. Sus viajes a República Dominicana desde temprana edad lo ayudaron a conectarse y a sentirse identificado con la música, la comida, y la cultura en general de la isla. “Creo que eso definitivamente me marcó, en la música y en mi vida”. Fue en territorio quisqueyano donde hace más de medio siglo nació la bachata, entre los grupos sociales dominicanos marginados. Valiéndose de letras de dolorosos desamores, romances fantasiosos, y picardía sexual, el género musical fue ganando relevancia con los años, hasta llegar a ser declarado patrimonio inmaterial de la humanidad, en el 2019, por la Unesco.

“COMO FIGURA PÚBLICA O ARTISTA CREO QUE ES IMPORTANTE TRATAR DE HACER LO QUE UNO PUEDA PARA CREAR CONCIENCIA. TENEMOS EL PODER DE TENER UN ALTAVOZ PARA LLEGARLE A MÁS GENTE QUE UNA PERSONA NORMAL. CUANDO YO SUBÍ EL INSTAGRAM POST ACERCA DE QUE HABÍA DADO POSITIVO POR CORONAVIRUS, ERA PARA ESO, PARA CREAR CONCIENCIA Y QUE LA GENTE VEA QUE SÍ ES REAL. YO NUNCA PENSÉ QUE ME IBA A DAR, Y SENTÍ ESA RESPONSABILIDAD DE COMPARTIRLO CON MIS FANS” – PRINCE ROYCE

Royce no recuerda exactamente cuándo llegó la bachata a su vida, pero apostamos a que fue desde que apareció en el vientre de su madre. Cantó desde los 13 años en la escuela, en la ducha, y donde pudiese, pero confirma que a los 17 grabó su primera bachata. Alrededor de esta época, Aventura ya había rejuvenecido el género. Mientras los ‘Reyes de la Bachata’ agotaban el Madison Square Garden, inspiraban al futuro “príncipe”, que se identificaba con la agrupación de chicos que eran como él: descendientes de dominicanos y criados en el Bronx. “No te podría decir la primera vez que la escuché, porque literalmente desde que era niño, era un género que siempre estaba sonando en la casa con mis padres, o en la radio en Nueva York o en República Dominicana. Definitivamente, el grupo Aventura fue uno de los que realmente me motivó a escuchar este género. Fui muy fan de esos primeros discos de Aventura, por tener esos ritmos más jóvenes, y más neoyorquinos”, reconoce. Así que, básicamente, se enamoró de la bachata a través de Aventura al mismo tiempo que el resto del mundo.

Pero el éxito no llegaría de la noche a la mañana, y Prince debería esperar un par de años más para llegar a la corona. Hasta que llegara el momento, se ganaba la vida vendiendo teléfonos móviles. “Creo que uno siempre sueña con tener éxito, con alcanzar tus metas, en cualquier trabajo. Siempre me vislumbré teniendo éxito, pero obviamente uno nunca sabe. Siempre es como un sueño, así que verlo llegar y convertirse realidad, fue muy importante para mí. Me siento muy agradecido de ver que la gente apoyó este sueño”, señala. Talento, perseverancia, y apoyo de la gente son los tres elementos fundamentales para que la bonanza musical te llegue, formula. Asimismo, resalta la importancia de su equipo de trabajo, y de Top Stop Music, la discográfica independiente del productor Sergio George (mano derecha de Marc Anthony), por catapultar su carrera. La entrada de Royce a la escena musical latina vino junto a una década nueva. El 16 de enero del 2010 lanzaba su sencillo debut “Stand By Me”. Era una versión bachata, en spanglish, de la canción original de 1961 compuesta por Ben E. King. Se expandió por las radios hispanas, y fue popular en las estaciones latinas estadounidenses. La bendición final fue la del propio King, quien lo acompañó a cantar el tema en los Premios Juventud 2010.

Me siento muy agradecido de ver que la gente también apoyó este sueño”
PRINCE ROYCE

Se confirmó que el adorable jovencito no era un one hit wonder, y que, en cambio, venía a quedarse, porque al éxito de “Stand By Me” se sumaría el lanzamiento de su álbum debut homónimo el mismo año, y la popularidad de los otros sencillos del mismo proyecto: “Corazón Sin Cara”, “El Amor Que Perdimos”, y “Mi Última Carta”. Aún estaba por verse si venía a acompañar o a relevar a Aventura, que poco después, anunciaría su separación. “Es muy impresionante verme crecer a mí mismo, cuando veo mis primeros discos y primeros vídeos en YouTube. Es muy emotivo verme crecer frente al público”, expresa. Su transformación ha sido notable: en una década, y a través de seis álbumes de estudio, pasó de ser un encantador jovencito, dulce, y un poco inocente; a un hombre maduro, decidido, que admite no ser perfecto, y que reconoce que el mundo puede ser una paleta de colores brillantes, o una escala de grises. Royce, a los 20 años de edad, cantó infatuado sobre anteponer de la belleza interna por encima de cualquier aspecto físico en “Corazón Sin Cara”. A los 30, en la canción “Adicto”, sabía que las artimañas sexuales podían hechizarlo, hacerse pasar por amor, y dejarlo en la ruina financiera y emocional.

En su trayectoria hasta ahora, por su atractivo crossover y ser bilingüe, ha colaborado con Snoop Dogg, Selena Gomez, y otros artistas anglo. Asimismo, amplió el rango de su talento. Además de lucirse en bachata, se ha atrevido a romperla con merengue (“Ven Conmigo”); música electrónica (“Back It Up”); trap (“Sensualidad”); reggaetón (“El Clavo”), por nombrar alguno de los ejemplos más famosos. Royce vivió de frente la transformación del negocio musical durante la década de los años 2010, y la aceleración y saturación del mismo, con la llegada de las redes sociales, plataformas de streaming, y otros elementos tecnológicos. “Es algo muy complicado. Hoy en día, nos hemos acostumbrado a recibir todo bien rápido, ¡en general! Sea un delivery de comida, o comprar ropa en línea. Antes todo era un ritual. Ibas al mall, elegías la ropa, te la probabas, y volvías a casa. Lo aplico a música: antes ibas a un concierto, y quizá no tenías tu cámara, por lo que apreciabas más el momento. Los artistas eran más exclusivos, más inalcanzables porque no tenían redes sociales. Antes ibas, comprabas el disco, te lo llevabas a casa, lo ponías en el CD player o en un Walkman… Todo eso, a pesar de que era más inconveniente, le daba más valor a las cosas”, argumenta.

Lamenta que, a su opinión, la música ahora se ha vuelto “desechable”. Deja ver sus miedos por la perduración de su música, y la de sus colegas. Resalta que lee mucho, y que recientemente leyó un artículo que advierte que, en 20 años, no habrá bares de karaoke con una sección de clásicos de, por ejemplo, el año 2020, debido a la sobresaturación de proyectos. Opina que ahora los artistas están en la posición de no darle tiempo ni oportunidad de crecimiento a sus sencillos, pues tienen que lanzar uno tras otro para satisfacer la necesidad acelerada del mercado. “Hay que tener un balance como artista. Por un lado, están los negocios: quieres pegar una canción, irte de gira, hacer dinero. Por otro lado, está el arte. La música es arte”. Aclara que no todo lo nuevo es malo, y que actualmente, el streaming les da la ventaja a los artistas nuevos a darse a conocer. Aprovecha para felicitar a Camilo, Becky G, Myke Towers, Rauw Alejandro y Lunay porque han logrado que la gente se “enamore” de su música. Igualmente, se siente agradecido de pertenecer a esa generación, y promete seguir acoplándose a los cambios, manteniendo el equilibrio entre lo comercial y lo que él cree como artista.

“EL ÉXITO ES UNA COMBINACIÓN DE MUCHAS COSAS. HACE FALTA TALENTO, PERSEVERANCIA Y QUE LA GENTE TE APOYE. EL PÚBLICO TAMBIÉN MANEJA EL ÉXITO Y LA CARRERA DE UN ARTISTA. TAMBIÉN LA DISQUERA, EL EQUIPO DE TRABAJO… Y PARA MÍ TODO ESO SE COMBINÓ. LA VERDAD QUE TUVE MUCHA SUERTE, ESTUVE EN EL LUGAR ADEDUCADO EN ESE MOMENTO CON LA CANCIÓN ‘STAND BY ME’ (2010)” – PRINCE ROYCE

Ese equilibrio está presente en su sexto álbum de estudio Alter Ego, un doble disco nacido de un concepto de dualidad en su carrera. El primer disco lleva por subtítulo ‘Génesis’, lleno de bachata, con las apariciones de DaniLeigh y de Marc Anthony en respectivas canciones. La segunda parte es ‘Enigma’, donde sigue sumergiéndose en el trap, el reggaetón y el RnB, junto a Wisin & Yandel, Zion & Lennox, Manuel Turizo, y Maluma. Royce aplicó la estrategia de álbum visual, y grabó videoclips para todas las canciones. Faltan siete por salir, que aún no ha estrenado debido a la pandemia. Sin embargo, adelanta que el de “Una Aventura”, su colaboración con Wisin & Yandel, saldrá antes de que termine el año. Resalta que “Lotería” es una de sus canciones favoritas de Alter Ego, y que podría ser el próximo tema del disco que reciba una gran promoción. En cuanto a música nueva, fue claro y conciso: “ya estoy trabajando en un disco nuevo”.

Entre el lanzamiento de Alter Ego, y su anterior álbum Five (2017, Sony Music Latin), hubo tres años de separación. En ese espacio de “descanso” de conciertos grabó series y programas de televisión. “Todo es diferente, hay veces que saco dos discos en un año, porque los conceptos eran diferentes. Para (‘Alter Ego’), el concepto era dualidad, pero el año que viene, puede que el concepto sea distinto”, declara. Su trayectoria comprueba que no permite que se canibalice ni que se irrumpa su visión artística. Es celoso del proceso de creación de la bachata, y manifiesta que no se puede acelerar su grabación, porque hay que grabar a más de un puñado de músicos, y escribir con cuidado las letras para garantizar un buen contenido. Royce no se siente preocupado por la aparente ausencia de una nueva generación de bachata que lo releve a él y a Romeo en el ámbito pop, porque imagina que Aventura en su momento tampoco sabía que iba a venir un Prince Royce. Por ahora, su meta inmediata y a largo plazo, es seguir representando la cultura a contracorriente, manteniendo las puertas abiertas para los potenciales futuros talentos de la bachata. “Lo importante es que los chicos y chicas sean ellos mismos. Cuando haces música que te gusta, te llegará el éxito”, sentencia.

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