K. Michelle

REBELLIOUS SOUL

Atlantic Records, 2013

R&B/Soul

Valoración: 7.0

Disponible en: Amazon | iTunes

Mujer de personalidad fuerte y carácter pasional, K. Michelle ha estado cinco años dando muestras de todo su potencial en diversos singles y colaboraciones. Pero fue con su aparición en el reality televisivo “Love & Hip-Hop: Atlanta” con la que consiguió más popularidad y con ella la oportunidad de firmar con Warner Bros. Records.

Anunciado en un primer momento con el terapéutico nombre de Pain Medicine, su primer álbum venía a ser una especie de diario de su propia vida, razón por la cual no nos encontraremos canciones de amor en él ya que según la propia letrista ahora mismo no está enamorada. Sí encontraremos una gran dosis de rebeldía y mucha alma, lo cual ha hecho que el disco vea la luz rebautizado con el título de Rebellious Soul, mucho más introductorio del contenido de sus letras. Es por ello que está lleno de sermones, reproches y autoafirmación.

Con el tema “My Life” nos abre su mundo y nos adentra en este discurso musical. Junto al rapero Meek Mill (la única colaboración oficial de este disco), la vocalista de Memphis nos pone al día sobre la dura vida en las calles. En “Damn” y “Sometimes” hay desamor, en “Ride Out” revancha. “When I Get a Man” es su canto a ese amor añorado que ahora le falta. “Hate On Her” muestra madurez y cordura al ser capaz de no guardar rencor a la otra mujer que ocupa el corazón de su hombre. “Pay My Bills” tiene una gran carga sexual y el añadido de contar entre sus sutiles coros con la voz de su declarado mentor, R. Kelly (la otra colaboración del disco, pero esta vez no oficial). Y se nota la influencia del maestro de la rima en esas letras tan profundas y bien trabajadas que, perdonando el lenguaje soez en algunas ocasiones, cuentan tanta verdad y sentimiento.

Si obviamos la primera impresión que puede darnos el single “V.S.O.P.”, estamos ante el trabajo de una gran poeta de las calles. Canciones como “I Don’t Like Me” nos erizarán el vello, o el corte final “A Mother’s Prayer” hará brotar alguna lagrimilla.

Arreglos sencillos y delicados acompañamientos de piano hacen de éste un increíble primer trabajo de una artista a quien ya no perderemos de vista.