Kid Ink

MY OWN LANE

RCA Records/Sony Music, 2014

Rap

Valoración: 6.0

Disponible en: Amazon | iTunes

Basta revisar el listado de productores y apariciones estelares de My Own Lane para darse cuenta de que DJ Ill Will no ha reparado en gastos a la hora de contentar a su gran protegido. Nombres como French Montana, Meek Mill, A$AP Ferg, August Alsina, Pusha T o Tyga aseguran el que se le visualice a Kid Ink jugando en Major League junto a algunos de los protagonistas musicales del pasado 2013. Una interminable lista de colaboraciones que inevitablemente hace palidecer la presencia del protagonista del disco, cuyo discurso, liviano y estándar como pocos, es probablemente lo que menos importa en esta función.

Kid Ink es un MC hábil y sin duda puede sostener la comparación con la mayoría de sus compañeros de viaje. Su propuesta desde luego, tiene el aroma y algo del sabor de artistas tan determinantes en la música negra actual como Ty Dolla Sign o Drake. Pero que se parezca no significa que sea lo mismo. Kid Ink ofrece un sabroso sucedáneo, de digestión rápida y agradable, con materias primas de primera calidad y un envoltorio atractivo, pero al que le falta “verdad” para poder situarse a la altura de sus modelos.

A pesar de todo, el tracklist esconde pequeñas joyas como las aportaciones de DJ Mustard en tracks como “Main Chick” o “Show Me” junto a Chris Brown, y sobre todo “Rollin'” una nueva y espectacular recreación del sonido Mobb con el que el angelino vuelve a demostrar que a su Ratchet Sound aún le queda bastante cuerda creativa. Otra de las sorpresas es el regreso de The Runners, que se mantienen fieles a su sonido en “We Just Came To Party”, un track en el que curiosamente, se saca bastante poco partido a la presencia de August Alsina. Pero, ¿qué sería un disco de estándares mainstream sin el pastiche pop-rock de turno? “No Miracles” cumple su función indigestando al respetable con una sobredosis de tópicos pop-rock en clave urbana pasados de fecha, que como tendencia esperemos pasen a mejor vida en 2014.

Ni bien ni mal, ni todo lo contrario, My Own Lane es un disco de perfecta factura y escucha fácil, pero que podría haber firmado Kid Ink o cualquier otro sin que apenas notáramos la diferencia. Puede que no sea tan fácil luchar contra ese monstruo llamado irrelevancia.