The-Dream

TERIUS NASH: 1977

Def Jam/Universal, 2012

R&B

Valoración: 7.0

Disponible en: Amazon | iTunes

Una situación convulsa en el terreno sentimental suele conducir irremisiblemente a un disco íntimo, introspectivo, en el que el artista suele desnudarse de forma incluso excesiva, como puede llegar a ocurrir en este álbum. Un álbum (cuarto oficial en la carrera de este nativo de Atlanta) que ha hecho que se cancele la puesta encima del tapete del cuarto naipe de un póker de trabajos llamados “Love” con su consiguiente número de volumen. En este caso ha “tuneado” y retocado el álbum que había editado meses atrás para descarga directa a través de la red (tras riñas legales con la discográfica) con dos canciones nuevas: “Tender Tendencies” y “Ak 47”.

Y reiteramos aquello del resquemor porque su controvertido y breve matrimonio con la también artista Christina Milian parece haberle dejado más huellas negativas que momentos que recordar. No en vano, le compara por su manera de tratarle con un arma que le percute en el alma de manera reiterativa.

“I hate it when you call, I love to watch you leave, I hate the way you talk to me, I love you in those jeans, You’re so disrespectful, but damn I love your style“… sobran las valoraciones. La contradicción parece atenazar a este hombre que se dio a conocer como productor de Rihanna o J. Holiday, pero que ha sabido poco a poco hacerse un hueco en la industria también como vocalista. Aunque quizás el concepto de sus trabajos sea algo repetitivo, que no previsible. Así, apuesta por discos hipnóticos, herederos del Prince más baladista y con una voz que no pasará a la historia, pero que ha sabido llevar precisamente a ese tipo de arreglos tan novedosos en el panorama sobresaturado de cantantes cliché.

Se trata de un disco oscuro, de desahogo en el que decir tacos, llorar en voz alta y decir verdaderas barbaridades nunca vistas en canciones de Soul. Es lo que podría venir en llamarse “xxxplicit lyrics’ soul“, con palabrotas por doquier, género que nos acabamos de inventar y que colisiona con las letras de antaño, pero que rezuma autenticidad por no tirarse por los cerros de lo políticamente correcto.

El disco satisfará a aquellos que tienen a The-Dream como uno de los outsiders de la escena, no obstante defraudará a aquellos que busquen producciones clásicas y fragancias vintage. El siglo XXI hace tiempo que llegó y este muchacho siempre lo tuvo claro, aunque naciese en los 70.